Cinco pasos en orden. Cada uno le deja algo que usted puede ver en sus números, y ninguno se vende sin el anterior: no se entrena lo que no se midió.
Tomamos al azar unas 250 llamadas o conversaciones de su canal y las escuchamos sin saber cuál terminó en venta. Encontramos qué conductas de su equipo se asocian con que el cliente compre y cuáles se repiten en las ventas perdidas. Separamos lo que es de la conversación de lo que es del precio o de la operación.
El programa entrena solo las conductas que el diagnóstico encontró, una a la vez. Incluye la guía para sus entrenadores, las frases que funcionan con sus clientes y una lectura de avance a mitad del camino.
Cada asesora practica por voz con clientes simulados sacados de sus propias conversaciones, que dudan, objetan, desconfían o no deciden como los suyos. Al colgar recibe su devolución con la nota explicada, lo que se oyó, qué es hacerlo bien y, cuando existe, el ejemplo de una compañera.
Al cerrar las 12 semanas volvemos a escuchar conversaciones al azar, con la misma escala del diagnóstico. Así el antes y el después son comparables.
Cada mes analizamos una muestra de conversaciones y el equipo sigue practicando con el simulador. Las asesoras nuevas entran al mismo programa desde el primer día.
Si su empresa vende dos o tres ofertas, cada una tiene su propio diagnóstico, porque lo que mueve al cliente cambia con lo que compra. El programa se organiza con la misma estructura de su equipo.